Hasta hace algún tiempo, los hombres eran quienes en su mayoría consumían filmes pornográficos, pero hoy por hoy las mujeres también lo hacen. Numerosas parejas, además, lo usan como parte de los juegos eróticos previos.
Para despertar el deseo sexual, tanto en el caso de los hombres como de las mujeres, puede recurrirse a un tipo de estimulación indirecta, como las fantasías eróticas, un determinado tono de voz o una comida afrodisíaca, o a otra más directa.
En esta segunda opción se ubican las películas o las escenas de sexo explícito, más conocidas como “pornografía”. Desde sus inicios, a comienzos del siglo XX, este material estuvo destinado a excitar a los hombres, que en aquellos años podían pagar importantes sumas de dinero para acceder a estas cintas clandestinas.
Pero de un tiempo a esta parte, muchas son las mujeres que también consumen esta clase de películas como parte del desarrollo de su vida sexual. Por el contrario, otras, en ocasiones por prejuicio o por una actitud algo conservadora, ni siquiera las tienen en cuenta.
Las relaciones sexuales en el ámbito de la pareja pueden tornarse rutinarias con facilidad, especialmente si se llevan muchos años de convivencia. De ahí que sea fundamental que se busquen otros “condimentos” para darle un nuevo sabor al sexo en la relación. Es necesario sumar juegos innovadores, que permitan volver a encontrar el placer de compartir un momento de intimidad.
De la misma forma que algunas parejas encienden la pasión imaginándose a la otra persona con un tercero o una tercera en la cama, observar a quienes se exhiben practicando sexo puede avivar la llama de la vida íntima. Pero es preciso que ambos pongan de su parte.
Esto implica que los hombres, si suelen mirar pornografía en soledad estén dispuestos a compartir esa experiencia, y que las mujeres se atrevan a probar este juego, que solo de eso se trata.


