El amor no es para los cerdos como tú
“El cuento es una apuesta literaria vigente que siempre se ha dado en diferentes momentos de la historia y, en esta época, la narrativa es necesaria, porque es una forma de hacer cultura y de significarnos como seres humanos”, afirmó Alejandro Montes Vázquez, académico de la Licenciatura en Creación Literaria de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), durante la presentación de su libro El amor no es para los cerdos como tú.
En el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Montes Vázquez, acompañado por los escritores Bibiana Camacho y Carlos Martínez Rentería, dijo que México es un país con una gran tradición cuentística, con los grandes cronistas de los siglos XIX y XX, quienes en su literatura mostraron la relación que ha tenido el cuento con la ciudad.
“El cuento mexicano tiene una gran importancia, porque es un gran motor para la literatura y la cultura, porque nos ha ayudado a significarnos y a hacer cultura; imaginémonos cómo seríamos como sociedad si no tuviéramos la tradición del cuento en México; si no tuviéramos a esos narradores que, durante el siglo XX, han contribuido con su trabajo y obra: definitivamente seríamos otra sociedad y estaríamos muy limitados en relaciones humanas”, manifestó.
Ante una nutrida audiencia, el profesor-investigador de la UACM señaló que, en su libro El amor no es para los cerdos como tú, pretende, a través del cuento, significar ésta época y explicar por qué las cosas están así. “Intento significar mi mundo, esos aspectos sórdidos que nos marcan y les voy a dar un sentido, pero también les voy a dar un contexto urbano. Al tratar de vincular esos elementos empecé a trabajar en este libro y empecé a trabajar con la contradicción humana, con la época, con la ciudad, retomando tasajos de amigos, conocidos y los aspectos que me han pasado”.
Añadió que este libro de cuentos habla sobre el absurdo y la sordidez. “Es una de las responsabilidades que tiene la gente que se mete a hacer esto, a plantear conflictos humanos, y quiere decir algo en el que se están significando varias cosas, como los aspectos sociales y culturales de la época: es nuestra visión del mundo”.
En tanto, la bailarina y escritora Bibiana Camacho señaló que los 15 cuentos que integran el libro, “remiten a este realismo sucio, en el que se habla de personajes perdedores, antihéroes, a los que las cosas les salen mal, que en todos los casos están en el contexto urbano y su cotidianeidad es lúgubre”.
Camacho relató algunos de los cuentos que más le gustaron, entre ellos “Más tristeza que odio”, en el cual el personaje siente ira hacia su padre, pero al avanzar en la lectura, uno se da cuenta que esa ira se debe a la frustración y a la compasión, más que a una naturaleza salvaje.
Sobre “Los intrusos” dijo que éste detalla un conflicto territorial en el que un grupo se cree que es dueño de un territorio y cuando llega otro grupo que quiere compartir ese espacio, se desata una pelea por territorio “y eso lo vemos aquí, en Egipto, en Libia, y la tragedia tiene que suceder”.
El cuento que da título al libro trata sobre un niño de primaria que se enamora de una de sus compañeras y comete el error de contárselo a un amigo, originando una serie de desatinos, por lo que el protagonista tiene que golpear al más rudo del salón.
“Los cuentos de Alejandro (Montes) son historias que nos remiten a recuerdos, a notas del periódico, a chismes de vecinos, o ya nos pasó y no son tan lejanas. Los personajes son oscuros y las historias recurrentes que suceden a cada rato”, expresó Camacho.
Carlos Martínez Rentería, escritor, editor, promotor cultural y fundador de la revista Generación, indicó que el libro es atractivo porque no hace concesiones y la desesperanza es la que define los cuentos.
Otra constante, dijo, es que todos los personajes pertenecen a una clase media baja y, al final, siempre es como la imposibilidad de la felicidad: “me quedé con esa sensación”, apuntó, luego de comentar dos de los cuentos que forman parte del texto editado por Fontamara.
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